¿Estás obsesionada con la limpieza? ¡Descúbrelo!

Muchas veces nos ha pasado que deseamos tener nuestra casa lo más limpia posible, tan limpia que no debe existir ni un rastro de sucio y esto es normal que ocurra si se va a realizar algún evento o algo por el estilo, pero cuando se vuelve algo constante las personas a nuestro alrededor pensaran que estamos locos o que estamos obsesionados con la limpieza.

Estas acusaciones no hacen más que dañarnos sin surgir algún efecto positivo en la mayoría de las personas pero existen algunos pocos que se replantean las situaciones al oír este tipo de comentarios.

En el momento en que lavarse las manos se vuelve una obsesión

Existen personas que tienen la obsesión de lavarse las manos decenas de veces al día o que deben” tomar una ducha larga cada vez que vuelven a casa, además, de cambiarse constantemente la ropa porque sienten que la que usan puede estar sucia así se la hayan colocado hace pocas horas, tienden a no usar el transporte público por la posible suciedad que puedan tener estos y hacen lo posible para no tocar las asas y sentarse en los asientos ya que todas las demás personas se sientan en ellos.

Estas personas con este tipo de obsesión o trastorno saben que hay algo extraño en sus acciones, pero no pueden evitar temer a la suciedad ya que esta es más fuerte y se impone sobre el sentido común.

Este tipo de trastorno de ansiedad puede tomar la forma de fobia, o de un miedo irracional al contacto con los objetos (así como a las personas y animales) ya que estos también pueden ser considerados sucios. A veces este trastorno se extiende a los hijos u otros miembros de la familia.

Las víctimas de este trastorno ven la “suciedad”, como un elemento indefinible que puede infectar o contaminar. La persona entra en un estado de alerta constante, ya que puede identificar las la suciedad en cualquier lugar, aunque cada persona tiene su sello personal, para el cual ciertos objetos y situaciones son los más temidos. En su forma más leve, la persona puede ser definida como el higienista clásico, atento a todas las normas de limpieza y con la necesidad de estar siempre pendiente del orden y la limpieza.

¿Cuándo el problema se vuelve peligroso?

Se hace más notable en el momento en que las necesidades de limpieza se ven reforzadas por los rituales y comportamientos obsesivos ,actuando constantemente para evitar entrar en contacto con aquello que consideran peligroso según su nivel de suciedad, provocando que la persona se limite en realizar ciertas acciones y decisiones (por ejemplo, el lugar donde vacacionar, las casas en donde se puede asistir y donde), este tipo de pensamientos a veces llegan a ocupar gran parte del tiempo libre (por ejemplo, tener que limpiar “toda” la casa luego de un día de trabajo bien sea en la noche o durante el día).

La raíz de este trastorno proviene de una especie de conflicto moral inconsciente, a veces, con mayor frecuencia que en el pasado, existe una insatisfacción profunda en uno o más aspectos de nuestras vidas.

En ambos casos la solución es posible, ¿Estás obsesionado con la limpieza? Esto es lo que puede hacer:

 

– Infórmate

No intentes sustituir a tu sistema inmunológico. El informarte que es, como funciona te ayudara a encontrar que no es necesario sobreprotegernos ya que durante millones de años son ellos quienes nos protegen y que no necesitan ayuda o algún esfuerzo de nuestra parte.

– Siéntete libre

Tal vez tu moral te ha enjaulado, pero existen diferentes tipos de servicios que pueden prestarte ayuda para superar esta situación.

Hacer las tareas con orden y amor

Sería muy útil realizar un horario o una lista de actividades por hacer para que puedas planificar en qué momento hacerlas y en qué orden, según su prioridad. Puedes trabajar limpiando primero la tierra, el jardín o el balcón y posteriormente limpiar la madera (mesas, sillas, entre otros) y los objetos que se encuentren en sobre ello.

En pocas palabras: “ensuciarse las manos”, con orden y el amor.

Relájate

Hay técnicas de relajación, que se basan en la técnica de los masajes, para así recuperar el contacto con el cuerpo y las emociones con el propósito de realizar un enfoque gradual y así poder dejar de enfocarnos en la obsesión.

– Si observas que estos consejos no te funcionan, es recomendable tomar cartas en el asunto y visitar a un terapeuta o asistir a algún tipo de psicoterapia.